Kulu Be Ban Kan. (1991. Técnica mixta sobre lienzo)

a) Kulu Be Ban Kan, Lac jaune
Había dos cuadros de Barceló en el piso de arriba, este y el Lac jaune (1990. Técnica mixta sobre lienzo). Mali alienta la expansión creativa de su «pintura matérica», dice la guía, una expresión repelente, aunque no por ella misma sino por los elementos agentes a la vez que ausentes de la materia verbal. La materia de los cuadros son las ramas de que está hecho el barco que navega por el río Níger y los pegotes de barro que vivifican a los animales que se mueven por las orillas abrasadas del lago.

b) «Los tigres del mar»
Es un cuento de Salgari que encontré en Relatos del mar, la historia de un naufragio y el asedio terrible de los tiburones y que acaba bien porque la Providencia vela por los desdichados. Así lo indica el narrador y que su relato es verídico, que tuvo noticia de él en uno de sus viajes por Centroamérica. La nota biográfica aclara que el joven Salgari recorrió la costa adriática y mediterránea durante los meses que sirvió en el barco «Italia Una», pero nunca visitó la geografía lejana en la que transcurren sus relatos. También explica que el prolífico Salgari trabajó incansablemente aunque el éxito no evitó que pasara grandes estrecheces. Tenía cuatro hijos, una mujer loca, tenía también el desdén de la crítica y aún no había cumplido los cuarenta y nueve el día de abril de 1911 en el que se suicidó haciéndose el haraquiri. El conmovedor naufragio privado del embaucador de chiquillos es un segundo texto marítimo y el Níger de su escritura. Ángel me enseña El desollador Uttagori, un libro de 1932 de la editorial Araluce. «He pedido La ciudad del rey leproso y La traición de Duarte, están también en Araluce». «¿Todavía te gusta Salgari?», le pregunto. «Mucho», dice. Cardal y el capitán sobrevivieron a la tempestad y a los tiburones y lograron desembarcar en Santiago de Cuba.

c) «He vuelto a ver a mi padre», de Roberto Bolaño
El poema que Bolaño dedica a su padre desde un cuarto de hospital adonde llegan los nombres propios y las otras materias. (Técnica mixta sobre lienzo)

La historia comienza con la llegada del sexto enfermo,
un tipo de más de sesenta, solo, de enormes patillas,
con una radio portátil y una o dos novelas de aquellas
que escribía Lafuente Estefanía.
Los cinco que ya estábamos en la habitación éramos amigos,
es decir nos hacíamos bromas y conocíamos
los síntomas verdaderos de la muerte,
aunque ahora ya no estoy tan seguro.
El sexto, mi padre, llegó silenciosamente
y durante todo el tiempo que estuvo en nuestra habitación
casi no habló con nadie.
Sin embargo una noche, cuando uno de los enfermos se moría
(Rafael, el de la cama no 4)
fue él quien se levantó y llamó a las enfermeras.
Nosotros estábamos paralizados de miedo.
Y mi padre obligó a las enfermeras a venir y salvó al enfermo
de la cama n° 4
y luego volvió a quedarse dormido
sin darle ninguna importancia.
Después, no sé por qué, lo cambiaron de habitación.
A Rafael lo mandaron a morir a su casa y a otros dos
los dieron de alta.
Y a mi padre hoy lo volví a ver.
Como yo, sigue en el hospital.
Lee su novela de vaqueros y cojea de la pierna izquierda.
Su rostro está terriblemente arrugado.
Aún lo acompaña la radio portátil de color rojo.
Tose un poco más que antes y no le da mucha importancia a las cosas.
Hoy hemos estado juntos en la salita, él con su novela
y yo con un libro de William Blake.
Afuera atardecía lentamente y los coches fluían como pesadillas.
Yo pensaba y pensaba en mi padre, una y otra vez,
hasta que este se levantó, dijo algo
con su voz aguardentosa
que no entendí
y encendió la luz.
Eso fue todo. El encendió la luz y volvió a la lectura.
Praderas interminables y vaqueros de corazones fieles.
Afuera, sobre el Monte Carmelo, pendía la luna llena.

d) El prologador del Diario de un poeta recién casado (Visor, 2011), Luis Muñoz, que refiere la insatisfacción y las búsquedas de Jiménez, pone un fragmento de una carta a Juan Guerrero Ruiz (13 de junio de 1915), en la que el poeta dice encontrar «algo artificioso en la forma poética, y me pregunto: ¿es honrado esto? Acaso no, a pesar de su belleza». El libro es fruto del deseo de someter los poemas a la severidad documental y obedece a un plan que comienza la misma madrugada de enero que toma el tren en Atocha.
Ya no me acuerdo por qué tuve el impulso de coger el Diario. Me sorprende la inquietud moral de Juan Ramón, después me asombra y avergüenza mi sorpresa.

e) Marianne Moore

POETRY
I, too, dislike it:
Reading it, however, with a perfect contempt for it, one discovers
in it, after all, a place for genuine.

 

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8 comentarios en “Técnica mixta

  1. Barceló es el artista Español vivo más cotizado.
    Hubo un momento que me gustaba mucho, que me hubiera comprado un cuadro suyo, o alguno de sus objetos.
    Después cogí los bártulos y lo primero que pensé es en no hacer técnicas mixtas. O pintaba con acuarelas o pintaba con óleo. O esculpía en madera y piedra, o modelaba metales. Dibujaba con mi Cad o con una sanguina. Pero nunca mezclarlos, y mucho menos añadir cosas extrañas a la materia pictórica.
    Me ha gustado esta entrada Procu.
    Nada es mixto en ella. Usas los medios uno por uno, pero con aire entre ellos.
    Menos mal que ya se va acabando la Navidad.

    1. «Pero nunca mezclarlos, y mucho menos añadir cosas extrañas a la materia pictórica».

      En eso pensaba porque pensaba sobre todo en el poema de Bolaño y sus cualidades, las que a mí, lectora accidental, me conmovían tanto. La habitación del hospital, la muerte cierta, el padre y las novelas de Marcial Lafuente Estefanía, elementos de una materia extraña al arte verbal y sus formas, la vida real intrusa pero componente.
      Esos cuadros de Barceló los vi en noviembre, en una exposición de la esplendorosa colección de Alicia Koplowitz que había en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Me gustaron mucho.
      Gracias por venir, JrG. Te mando abrazos navideños y sin embargo todoelañistas.

  2. Hay algo extrañamente poético en que podamos experimentar emociones de igual calidad dentro de una novela de Lafuente Estefanía o Salgari que de un poema de William Blake o Juan Ramón.

    A tus pieses, Proc.

  3. Un lugar para lo genuino, éste.
    Barceló, discutido, tiene algo más que materia mezclada. No sólo la técnica importa, que también, sino ser capaz de tener tu mundo pictórico.
    Proc, no conocía el escrito de Bolaño, pero se pueden expresar las sensaciones de un cuarto de hospital más genuina y profundamente, depende de como te duela. Aunque la poesía no es honrada,contra JRJ.
    Sin embargo, contra Perroantuán, no todas las emociones tienen que ser poéticas, espero.

    P.D. No me salten al cuello, que los conozco, uso la preposición contraria a ‘con’ sin otro afán que el retórico. Por cierto Perroantuán, he recogido todas las sugerencias que en su día me hizo por justas y necesarias.

    1. Creo que Perroantonio no habla de «emociones poéticas» sino de la poesía que hay en la universalidad de la emoción literaria, por encima de sus objetos, que pueden ser tan diferentes como los poemas de Juan Ramón Jiménez y las novelas de Estefanía.
      Muy agradecida por la visita, señor Verle.

  4. Qué entrada más bonita, Proc. Elijo la c). No conocía el poema de Bolaño; me ha recordado a «Days with my father», el homenaje que Phillip Toledano le dedicó a su padre en sus últimos días.

    1. Gracias, Chino. Pues yo no conocía a Philip Toledano, maravilloso. Aunque en el caso de Bolaño, el enfermo de muerte es él mismo.

      ​

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